Uno de los principales retos de las empresas para el año 2026 será integrar la sostenibilidad como eje transversal de sus negocios. Dicha integración deberá realizarse en un contexto complejo marcado por el aumento de las exigencias políticas y sociales respecto a los asuntos ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG), así como en un entorno regulatorio influyente y diverso.
En dicho escenario, resultará esencial no solo cumplir con los compromisos regulatorios, sino también demostrar la capacidad de construir valor y mejorar la reputación a través de resultados, coherencia y credibilidad. Con tal propósito, el liderazgo de la alta dirección será clave.
El impacto en el negocio debe ser el verdadero motivo por el que se apueste por la sostenibilidad, y no la mera regulación. Se busca perseguir una sostenibilidad proactiva, esto es, útil para la empresa, y no reactiva, respondiendo únicamente a las exigencias normativas.
La sostenibilidad se configura como una auténtica ventaja competitiva en el ámbito empresarial al mejorar el desempeño corporativo y la capacidad para generar valor a largo plazo. Por tal motivo, desde el Pacto Mundial de la ONU España, se ha elaborado un informe que muestra las principales tendencias en sostenibilidad para el año 2026[1] marcado por la consolidación de la sostenibilidad empresarial.
A continuación, se realizará una breve referencia a cada una de ellas:
- La sostenibilidad como impulso a la competitividad
La sostenibilidad ha cruzado la barrera de la mera responsabilidad social y ética para consolidarse como un aspecto clave en la competitividad de las empresas.
La capacidad de las empresas para acceder a nuevos mercados, optimizar costes y mejorar su rentabilidad será el resultado de incorporar la sostenibilidad de manera integral en su core business[2] mediante la adopción de una estrategia a largo plazo.
La sostenibilidad se ha convertido en un eje estratégico para las empresas y su competitividad dependerá de la capacidad para innovar, adaptarse y liderar con visión y propósito, y no solo de su tamaño.
- Apostar por una economía más sostenible
Reflejo de esta tendencia se puede apreciar, por un lado, en la consolidación de las cadenas de suministros como eje estratégico del negocio mediante la elección de proveedores sostenibles y una mejora de la trazabilidad y riesgos y, por otro lado, en el fomento de la normativa donde destaca la Directiva de Informes de Sostenibilidad Empresarial (CSRD), la Directiva de Diligencia Debida en Derechos Humanos (CSDDD) o la Directiva Ómnibus de simplificación regulatoria en sostenibilidad.
Este enfoque estratégico se convierte en un pilar fundamental para mantener la competitividad en el mercado.
- Impulso a la inversión sostenible y la Inversión Socialmente Responsable (ISR)
La sostenibilidad también se consolida como una vía para acceder a financiación a través de la emisión de bonos verdes, sociales o sostenibles y la apuesta por la ISR.
Las cifras respaldan esta expansión, tanto nacional como mundial, del mercado de la ISR; según el último estudio de Spainsif[3] sobre la Inversión Sostenible y Responsable en España 2025[4], la ISR representaba en el año 2024, en nuestro país, en torno al 43% de los activos gestionados, lo que muestra la consolidación de un enfoque financiero de la sostenibilidad.
Para el año 2026, las herramientas de financiación sostenibles, tales como bonos verdes y sociales o fondos de inversión con criterios ASG, exigirán a las empresas el reporte de información sostenible verificable, comparable y auditable. La inversión sostenible se transforma en un criterio clave para la asignación de recursos a las entidades.
- La IA como herramienta esencial para una gobernanza sostenible
Un factor clave para que las corporaciones sigan siendo competitivas es la apuesta por incorporar las tecnologías, como la inteligencia artificial (IA), en su estrategia de negocio y procesos. De esta forma, se podrán automatizar los procedimientos complejos y la interpretación de grandes volúmenes de datos, así como impulsar el cambio cultural y el talento mediante un rediseño del trabajo a futuro y la configuración de un mapa de skills esenciales. Todo ello redundará en una mejora de la eficacia operativa al poder tomar decisiones con mayor rigor y celeridad.
Ahora bien, para que esta integración sea sostenible resulta esencial que la alta dirección posea las capacidades necesarias para definir y garantizar unas líneas de actuación desde una visión estratégica, ética y responsable, poniendo el foco en las personas y en el control de riesgos.
El papel de la IA resultará primordial para impulsar la sostenibilidad en los negocios y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El reto se encuentra en percibir la IA como una aliada y no como una amenaza.
- Fortalecimiento de la transparencia y el reporting
Las exigencias del mercado y la presión regulatoria obligan a las empresas, que desean fortalecer su crecimiento y ser confiables, a medir, verificar y comunicar sus esfuerzos en el área de la sostenibilidad. Para ello, resulta esencial la calidad del reporting, proporcionando información transparente, fiable y relevante.
En este contexto, las empresas deben seguir avanzando en determinados aspectos tales como la evaluación de la doble materialidad, la implantación de políticas y acciones efectivas, así como el establecimiento de modelos de control interno que permitan realizar mediciones y den cumplimiento a los objetivos.
- Cumplimiento normativo
El año 2025 ha sido clave en el avance regulatorio a nivel europeo. Tras la aprobación de la mencionada normativa Ómnibus, España deberá transponer la Directiva CSRD, la CSDDD y otras leyes relacionadas con la sostenibilidad.
En este escenario, las empresas deberán no solo cumplir la normativa sino implicarse en implantar de forma fehaciente estándares en materia de desarrollo sostenible y aspectos ASG mediante un reporting basado en evidencias.
- Impulso a la sostenibilidad del sistema alimentario
En un entorno donde el riesgo climático y las tensiones geopolíticas son patentes, resulta esencial para las empresas, y más concretamente para las entidades del sector primario, el impulso a prácticas de producción responsables que permitan mejorar la trazabilidad y reforzar sus cadenas de suministros asegurando una alimentación segura y sistemas agroalimentarios sostenibles.
Como se puede apreciar, las empresas se enfrentan a un panorama donde la sostenibilidad se configura como un motor esencial de la competitividad y la resiliencia corporativa.
El desafío del presente año no sólo será integrar la sostenibilidad en la estrategia de los negocios, sino llevarlo a cabo afrontando de manera coherente los riesgos geopolíticos, climáticos, energéticos y sociales.
No hay futuro sin empresas gestionadas con responsabilidad y creación de valor.
[1] Informe disponible para su descarga en: https://www.pactomundial.org/biblioteca/tendencias-en-sostenibilidad-empresarial-2026/
[2] Hace referencia a la esencia del negocio, esto es, a la actividad principal que lo sustenta; aquello en lo que la empresa se especializa y centra sus recursos. Se corresponde con el propósito y la identidad corporativa con la que opera en el mercado.
[3] Asociación sin ánimo de lucro constituida en 2009 por entidades interesadas en promover la Inversión Sostenible y Responsable en España. Tal y como establece la propia institución: “su principal misión es fomentar la integración de criterios ASG en las políticas de inversión mediante el diálogo con los diferentes grupos sociales, contribuyendo al desarrollo sostenible, así como concienciar e impulsar cambios en los procesos de inversión en la comunidad inversora, las Administraciones Públicas, las empresas y la ciudadanía en general.”
[4] Acceso al estudio en: https://www.spainsif.es/estudio-spainsif-2025/
































































