“Infórmate, Planifica, Decide”. Este es el lema sobre el que ha girado esta semana el Día de la Educación Financiera. Esta efeméride se celebra el primer lunes de octubre, pero normalmente lleva aparejada toda una semana de actividades, tanto por parte de los impulsores del Plan de Educación Financiera (CNMV, Banco de España y Ministerio de Economía, Comercio y Empresa),como por los miembros colaboradores de dicho plan ytodas las instituciones que, como el Proyecto Edufinet, se dedican la fomento de la Educación Financiera en España.
Pero ¿qué quiere decir este lema?, ¿cuál es el objetivo que tenían los impulsores al determinarlo?
La importancia de tomar decisiones informadas, es decir, sabiendo realmente lo que hacemos, es algo que debe ser inherente a cada decisión, pero si ya nos metemos en temas económico-financieros, toma una mayor magnitud. Poner en “riesgo” la estabilidad económica puede tener consecuencias no siempre predecibles ni evaluables.
Centrándonos en el tema financiero, que viene a ser el que nos atañe, antes de tomar cualquier decisión,deberíamos llevar a cabo un proceso (que puedes ver más desarrollado aquí) que está efectivamente resumido en “Infórmate, Planifica, Decide”. Pero también debemos tener en cuenta que este proceso, aunque similar, tiene divergencias en función de si hablamos de productos de ahorro, productos de inversión, seguros, etc.
Por ejemplo, no es lo mismo el tipo de interés que nos pagarían por invertir nuestro dinero que el tipo que nos cobran por un préstamo. Tampoco tendría lógica contratar un seguro de coche si no tenemos el vehículo. O comprometernos con una inversión a largo plazo o en una a corto plazo con mucho riesgo, si vamos a necesitar el dinero dentro de poco.
Infórmate
Obtener la mayor cantidad de información, nos va a permitir conocer en profundidad el producto que queremos adquirir: ¿es lo que necesito?, ¿cumple las características que voy buscando?, ¿es la mejor de las opciones que puedo conseguir?, ¿qué requisitos he de cumplir?, ¿me compensan esos requisitos?, ¿qué gastos conlleva?, ¿cuál es la fiscalidad?, ¿y el perfil de riesgo?
Planifica
Valorar el horizonte temporal haciéndonos preguntas como ¿a cuánto tiempo me comprometo? o ¿puedo cancelar el producto cuando quiera?, nos permite encajar la información que hemos obtenido dentro de lo que creemos será nuestra evolución vital y la planificación que ya tengamos hecha al respecto. Por ejemplo, no es lo mismo si queremos comprarnos una casa en 2 años, o que vayamos a estudiar al extranjero, cambiar de estado civil o incluso tener hijos.
Decide
Una vez que ya tenemos en nuestras manos toda la información y la hemos incluido en nuestro “plan de vida”, llega el momento de decidir si el producto en el que inicialmente habíamos pensado encaja con nosotros.
¿Tiene sentido invertir dinero en un fondo de inversión a 5 años si dentro de 2 tengo previsto casarme y necesito todo o parte de este dinero? ¿Me compro una casa con financiación de un préstamo hipotecario a 25 años si tengo pensado cambiar de ciudad? ¿Es interesante un seguro de ahorro para los gastos universitarios de mis hijos que ahora tienen 5 años?
La toma de decisiones es un proceso que puede parecer complejo en un principio, pero que puede ahorrarnos muchos disgustos, y que con la práctica se acaba interiorizando.
































































