ETF vs fondos indexados

Imagen de Ricardo Mérida
Ricardo Mérida
Estudiante de Economía en la UMA y miembro en prácticas del equipo Edufinet, con interés en el análisis cuantitativo y su aplicación en mercados financieros.

En los últimos años se ha popularizado la inversión pasiva: a saber, una estrategia consistente en invertir replicando el comportamiento de un mercado o índice, en lugar de intentar batir al mismo mediante la selección activa de acciones. La inversión pasiva consiste en replicar de forma automática un índice de mercado, manteniendo en cartera las mismas empresas y en las mismas proporciones que dicho índice.

Habitualmente, los fondos cuentan con un gestor que decide por los inversores las adquisiciones y ventas de activos que realiza el mismo, permitiendo a los inversores delegar en él la gestión del capital invertido. Mediante la inversión pasiva, este elemento desaparece, lo que produce unos menores costes y permite unas inferiores comisiones.

Pero ¿qué es exactamente un índice?

Un índice bursátil es un indicador que agrupa a un conjunto de empresas y sirve para medir la evolución de un mercado nacional o sector determinado. Por ejemplo, el S&P 500 reúne 500 de las mayores empresas cotizadas de Estados Unidos. Otros índices representativos son el IBEX 35 (las 35 empresas españolas de mayor capitalización) o el Nasdaq100 (100 mayores empresas no financieras de Estados Unidos, principalmente tecnológicas).

En cierto modo, un índice puede entenderse como una “fotografía” del mercado en un momento dado.

En relación a la inversión pasiva, los inversores cuentan fundamentalmente con dos instrumentos: ETF y fondos Indexados.

ETF

Los ETF (Exchange Traded Fund) son instrumentos de inversión que permiten al inversor la adquisición de multitud de activos: Acciones, bonos, materias primas … Habitualmente no están conformados por un solo activo, sino que tratan de replicar un índice o conjunto de activos (acciones de sectores o países).

Los ETF cotizan de forma independiente a sus activos que lo conforman, aunque su valor dependerá de los mismos. Podemos entenderlos como una caja que en su interior guarda una serie de objetos: estos objetos son los activos subyacentes del ETF. El valor de la caja (ETF) fluctuará en base al valor de sus objetos (subyacente).

Al invertir en un ETF, se obtienen participaciones sobre el mismo. Al igual que una acción, estas participaciones cotizan y pueden venderse en cualquier momento: su liquidez es inmediata.

En materia de fiscalidad, estos tributan al igual que las acciones, en base a la diferencia entre precio de compra y precio de venta (plusvalía).

Imaginemos un inversor que adquiere una participación de un ETF por 100€ y que al cabo de 4 meses su valor asciende a 110€. Si este decide venderlo, obtendrá una plusvalía de 10 € sobre la que se aplicaría el tipo impositivo correspondiente.

Una ventaja de los ETF es su amplia variedad (gran cantidad de países y sectores).

Fondos indexados

Los fondos de inversión son un instrumento de inversión colectiva, un vehículo de inversión por el que se permite reunir el capital de un grupo de inversores para invertirlo de forma conjunta. De forma análoga a un ETF, se obtienen participaciones en función de la cantidad aportada cuyo valor fluctuará en base al comportamiento del activo subyacente.

A diferencia de los ETF, no son tan numerosos en variedad y su liquidez no es inmediata: Las participaciones en el fondo pueden comprarse o venderse una vez al día, al precio del cierre de mercado de ese día.

Los fondos que tienen por objetivo replicar un índice y no seleccionar valores concretos, son los denominados fondos indexados. Estos permiten a los inversores exponerse a la inversión pasiva en el formato de los fondos de inversión tradicionales, permitiendo habitualmente mantener un nivel de comisiones inferior a los fondos de gestión activa. No obstante, suelen contar con un nivel de comisiones ligeramente superior a los ETF (aunque siguen siendo bajos).

La principal ventaja de los fondos de inversión tradicionales, que comparten los fondos indexados, es su traspasabilidad. En el mercado de acciones, cuando un inversor desea cambiar su posición, se ve obligado a vender sus acciones y tributar por el beneficio obtenido.

En cambio, los fondos indexados permiten traspasar el capital de un fondo a otro sin pagar impuestos en ese momento. Solo se tributa cuando finalmente se vende la inversión. Este diferimiento fiscal puede ser muy beneficioso a largo plazo, ya que permite que el capital siga generando rentabilidad sin que parte de él se detraiga por impuestos en cada movimiento.

Conclusiones

Los fondos indexados constituyen por su traspasibilidad un instrumento ideal para inversores a largo plazo, mientras que los ETF son un instrumento más interesante para la exposición a mercados nicho no disponibles en fondos de indexados, materias primas o gracias a su liquidez para la inversión a corto plazo.

Fondo gestión activaFondo indexadoETF
ComisiónAltasBajaMuy baja
Compra/VentaUna vez al díaUna vez al díaInmediata
TraspasabilidadSiSíNo
Perfil inversorLargo plazo, confianza en el gestorLargo plazoFlexible, sectores nicho o materias primas

Autores