Con la llegada de la primavera, arranca una nueva campaña de la Declaración de la Renta, correspondiente al ejercicio 2025. Un trámite anual que afecta a millones de contribuyentes y que, como cada año, viene acompañado de cambios que conviene conocer antes de presentar la declaración.
Aunque la Renta 2025 no incorpora una reforma profunda del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), sí introduce algunas novedades relevantes que pueden influir en el resultado final. Por ello, antes de confirmar el borrador, es recomendable revisar con calma qué ha cambiado y cómo puede afectar a cada situación personal.
En este artículo repasamos las principales claves de la campaña del IRPF 2025 para ayudarte a preparar la declaración con mayor tranquilidad.
¿Cuándo se presenta la Declaración de la Renta 2025?
La campaña del IRPF 2025 se desarrolla entre el 8 de abril y el 30 de junio de 2026, aunque la preparación puede comenzar antes.
En concreto, el acceso a los datos fiscales está disponible desde el 18 de marzo de 2026, lo que permite revisar con antelación la información de la que dispone la Agencia Tributaria y detectar posibles errores u omisiones antes de presentar la declaración definitiva.
Durante la campaña, la declaración puede presentarse por distintas vías:
- Por internet, a través de la sede electrónica o la app de la Agencia Tributaria, del 8 de abril al 30 de junio de 2026.
- Con asistencia telefónica, a través de un servicio telefónico de ese organismo, del 6 de mayo al 30 de junio.
- De forma presencial en oficinas de la Agencia Tributaria, del 1 al 30 de junio.
¿Quién está obligado a presentar la declaración?
Una de las preguntas más habituales al inicio de la campaña es si existe o no obligación de presentar la declaración.
Con carácter general, no están obligados a declarar los contribuyentes que obtengan exclusivamente rendimientos del trabajo y no superen 22.000 euros anuales cuando proceden de un solo pagador. En caso de existir varios pagadores, el límite se sitúa en 15.876 euros, siempre que la suma del segundo y restantes supere los 1.500 euros.
Además, existen límites específicos para rentas del capital mobiliario, determinadas ganancias patrimoniales o algunas ayudas públicas.
Novedad destacada en 2025
Una de las principales novedades de esta campaña es que se elimina la obligación automática de presentar la declaración por el mero hecho de haber percibido prestaciones por desempleo. A partir de ahora, estas personas solo deberán declarar si superan los límites generales, como ocurre con el resto de contribuyentes.
Eso sí, conviene recordar que los trabajadores autónomos siguen estando obligados a presentar la declaración en todo caso, con independencia del importe de sus ingresos.
Cambios en los rendimientos del trabajo
En el ámbito de los salarios y pensiones, se mantienen los gastos deducibles habituales, como las cotizaciones a la Seguridad Social o las cuotas sindicales, junto con el gasto fijo general.
Asimismo, continúa aplicándose la reducción por obtención de rendimientos del trabajo, con un importe máximo de 7.302 euros, destinada a contribuyentes con rentas más bajas. Esta reducción se va reduciendo de forma progresiva a medida que aumentan los ingresos.
Junto a ello, se consolida una deducción específica para limitar el impacto fiscal del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), cuyo objetivo es evitar que las subidas del salario mínimo se traduzcan automáticamente en un mayor IRPF para los trabajadores con menores ingresos.
Vivienda: alquileres y eficiencia energética
La vivienda vuelve a ser uno de los capítulos más relevantes del IRPF.
En el caso de los alquileres de vivienda, se mantienen los distintos porcentajes de reducción sobre el rendimiento neto positivo. En función de la fecha del contrato y de determinadas circunstancias —como que la vivienda esté en una zona de mercado residencial tensionada, que el inquilino sea joven o que se haya reducido la renta— la reducción puede oscilar entre el 50% y el 90%.
Por otro lado, se prorrogan las deducciones por obras de mejora de la eficiencia energética en viviendas. Estas deducciones permiten aplicar porcentajes del 20%, 40% o 60% sobre las cantidades invertidas, siempre que se cumplan los requisitos y se acrediten mediante certificados de eficiencia energética.
Ahorro e inversión: sube el tipo máximo
Una de las novedades más visibles de la Renta 2025 afecta a la base imponible del ahorro.
El tipo marginal máximo aplicable a los rendimientos del ahorro se incrementa hasta el 30%, lo que afecta principalmente a contribuyentes con elevados dividendos, intereses o ganancias patrimoniales. El resto de tramos se mantiene sin cambios, con tipos que oscilan entre el 19% y el 27%.
También continúan vigentes las reglas de compensación de pérdidas y ganancias y la posibilidad de compensar saldos negativos en los cuatro ejercicios siguientes.
Otras cuestiones a tener en cuenta
Más allá de los cambios más conocidos, la campaña del IRPF 2025 incorpora otros aspectos relevantes:
- Se consolida la autoliquidación rectificativa como sistema general para corregir declaraciones ya presentadas, lo que facilita la modificación de una autoliquidación sin necesidad de trámites adicionales complejos.
- Se mantienen nuevas formas de pago, como el pago con tarjeta o Bizum cuando la declaración resulta a ingresar, aportando mayor comodidad al contribuyente.
- Continúa la obligación de informar sobre operaciones con monedas virtuales y la aplicación de determinadas medidas fiscales extraordinarias vinculadas a ayudas públicas en situaciones excepcionales.
Por último, conviene recordar que el IRPF combina normativa estatal y autonómica, por lo que algunas deducciones pueden variar según la comunidad autónoma de residencia.
Un último apunte
La Declaración de la Renta no es solo un trámite anual, sino el reflejo fiscal de muchas decisiones que se toman a lo largo del año: cambios de trabajo, alquileres, inversiones, ayudas públicas o situaciones familiares.
Por eso, más allá de presentar la declaración dentro de plazo, resulta conveniente revisar con calma los datos fiscales, comprobar que toda la información es correcta y entender cómo afectan las novedades de la campaña a la situación personal de cada contribuyente.
































































