Estándar de referencia para una educación financiera de calidad: norma UNI 11402

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Estefanía Lorente Aguilera
Integrante del equipo de trabajo del Instituto Econospérides y colaboradora del Proyecto Edufinet

En la sociedad actual, la educación financiera juega un papel esencial en el reto de alcanzar un futuro sostenible; sin ella es muy difícil el progreso personal y social porque el desconocimiento condiciona la bondad de las acciones.

Lo anterior lleva a plantearnos la importancia de que la educación financiera, entendida como una actividad formativa esencial, permita a los ciudadanos adquirir las competencias necesarias para alcanzar sus objetivos vitales y mejorar su calidad de vida y bienestar social. En este sentido, resulta fundamental que esté regulada con criterios claros, específicos, medibles y eficaces, alineados además con las expectativas de todas las partes implicadas en la formación en finanzas.

Para ello, resulta esencial el diseñar programas de educación financiera enfocados en una metodología práctica que garantice un acompañamiento a lo largo de todo el ciclo de vida y proceso de aprendizaje de los ciudadanos. Estos programas deben ser capaces de adaptarse a sus distintas necesidades – como la planificación de la jubilación, la gestión del endeudamiento o la toma de decisiones de inversión – las cuales están condicionadas por múltiples variables, entre ellas la edad, el nivel ingresos, el estado civil, la formación, los hábitos, los intereses personales o el sector de actividad laboral.

Con tal propósito, a nivel internacional surge la norma técnica italiana UNI 11402:2011 – “Educación financiera de los ciudadanos”, impulsada por el Organismo italiano de normalización, UNI[1]. Tras algunas revisiones posteriores[2], el marco normativo vigente se estructura actualmente en dos normas técnicas publicadas en 2025: por un lado, la UNI 11402:2025 – “Educación financiera al ciudadano en forma de alfabetización y educación personal – Parte 1: Requisitos de servicio”, y, por otro, la UNI 1102:2025 – “Educación financiera al ciudadano en forma de alfabetización y educación personal – Parte 2: Requisitos de conocimientos, habilidades, autonomía y responsabilidad del diseñador, educador en alfabetización y finanzas personales”.

Para contextualizar, conforme a lo establecido en el artículo 8 de la Ley 21/1992, de 16 de julio, de Industria, una norma técnica de calidad es un documento de aplicación voluntaria que contiene especificaciones técnicas basadas en la experiencia. Su elaboración se fundamenta en la participación y el consenso de todas la partes interesadas e involucradas en la actividad a la que se refiere, y es aprobada por un Organismo de normalización reconocido, ya sea a nivel nacional o internacional.

La norma UNI 11402, innovadora y de enorme impacto social, establece el proceso de educación financiera como un itinerario compuesto por tres fases: información, educación y asesoramiento.

De esta forma, la primera parte de la vigente norma UNI 11402:2025 establece los requisitos necesarios para el diseño, la prestación y la evaluación del servicio de educación financiera y educación personal. Asimismo, define la terminología aplicable y la clasificación de los distintos tipos de educación financiera y personal.

La norma se aplica a todas las entidades públicas y privadas que tengan la intención de diseñar, implementar, proporcionar y evaluar servicios de educación financiera, de cualquier tipo y naturaleza.

En su segunda parte, el estándar establece los requisitos relacionados con la actividad del diseñador, el sistema de alfabetización y el educador personal. Dichos requisitos se concretan, tomando como referencia las actividades o fases del servicio definidas en la primera parte, en términos de conocimientos, habilidades, autonomía y responsabilidad.

Por tanto, la aplicación de la norma UNI 11402 se realiza para calificar un servicio de educación financiera, así como para valorar información o iniciativas educativas – por ejemplo, determinar herramientas que permitan a los consumidores evaluar y seleccionar el producto más adecuado – o analizar la financiación de proyectos educativos.

Para las asociaciones profesionales del sector, la citada norma constituye una referencia para la capacitación de sus miembros y para la incorporación de requisitos verificables en sus códigos de conducta o de ética profesional.

Para las empresas medianas y grandes, el estándar resulta especialmente útil para introducir la educación financiera en su política de Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Con el fin de garantizar la transparencia durante todo el proceso, es esencial considerar la cualificación que la norma exige a los docentes, así como los indicadores necesarios para un seguimiento adecuado.

Desde la Asociación de Educadores y Planificadores Financieros (AEPF), se ha promovido la iniciativa de normalización sobre educación financiera del ciudadano en España con el fin de elaborar una norma UNE que estructure y ordene esta actividad profesional de carácter no reglado. Dicha organización destaca la experiencia positiva derivada de la aplicación de esta norma en nuestro país. Su implementación proporciona un marco de garantías para los ciudadanos y constituye una herramienta valiosa para las instituciones que deseen ofrecer programas de educación financiera orientados a mejorar la calidad de vida de la población.

De esta forma, que la profesión de educador financiero se apoye en una norma técnica resulta fundamental para intervenir en el mercado educativo con imparcialidad y coherencia, garantizando así la efectividad de la formación. Este hecho refleja la eficiencia, transparencia y seguridad para los ciudadanos, al abordar tanto su bienestar como el logro de sus objetivos vitales y financieros, dos aspectos clave en el debate económico y social.

La educación y la planificación financiera son dos elementos esenciales -no los únicos, pero sí los más relevantes – que conectan el bienestar de los ciudadanos con la consecución de sus objetivos, al tratarse de actividades que inciden directamente en la conciencia, el comportamiento y las decisiones de las personas.

En definitiva, la norma UNI 11402, como estándar de referencia para cualquier actividad relacionada con la educación financiera, se configura como una herramienta clave para el progreso social y económico de un país.


[1] Sus siglas hacen referencia a la denominación “Ente Nazionale Italiano di Unificazione”.

[2] La norma UNI 11402:2011 fue sustituida por la UNI 11402:2020 – “Educación financiera del ciudadano – Requisitos de servicio”, y esta a su vez por la norma actualmente vigente UNI 11402:2025 – “Educación financiera al ciudadano en forma de alfabetización y educación personal”.

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