«Fomo financiero»: cómo las redes sociales te fastidian los ahorros

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Alicia Mañas Boatella
Estudiante del Doble Grado de Derecho y ADE en la Universidad de Málaga y miembro en prácticas del Equipo Edufinet.

Seguro que te ha pasado. Abres Instagram o TikTok para desconectar un rato y, de repente, estás viendo las vacaciones en Bali de un colega, el unboxing del último iPhone de un “influencer” o te saltan tres anuncios de ropa que parece diseñada específicamente para tus gustos.

Sin moverte del sofá, sientes como si tu vida fuese un poco más gris y tu armario un poco anticuado. Bienvenido al “FOMO financiero” (Fear of Missing Out o el miedo a quedarse fuera).

El escaparate infinito

Antes, cuando no teníamos redes sociales, nos comparábamos con el vecino. Si él se compraba un coche nuevo, sentíamos ese «picorcito» de envidia que nos hacía querer comprarnos uno nuevo también. Hoy, nos comparamos con el 1% más rico y exitoso del planeta las 24 horas del día.

Las redes sociales han generado un escaparate infinito que distorsiona nuestra percepción de la realidad y, de esta forma, surge:

  • La ilusión de la norma: Creemos que viajar dos o tres veces al año y cenar fuera todos los fines de semana es «lo normal» porque es lo único que vemos en el feed.
  • El algoritmo de la tentación: La publicidad ya no es generalista; es quirúrgica. Gracias a las cookies conocen nuestros gustos y saben qué quieres comprar antes incluso de que tú mismo lo sepas.

¿Cómo destruye el “FOMO” tu bolsillo?

El daño no suele venir de un solo gasto enorme, sino de un gasto constante que se basa en diversos factores:

  1. Gasto por validación: Compramos experiencias y productos, no porque los necesitemos, sino para poder «postearlos» y sentir que pertenecemos a cierto estatus.
  2. Inversiones impulsivas: En el mundo de las criptomonedas o de acciones virales, el “FOMO” nos hace comprar cuando el precio está en máximos por miedo a perdernos «el próximo gran pelotazo».

Si reflexionamos un poco llegamos a la conclusión de que en realidad el dinero que gastas en parecer rico es, irónicamente, el dinero que te impide serlo de verdad.

Tres pasos para «vacunarte» contra el “FOMO”

1. La regla de las 48 horas

¿Has visto algo que «necesitas» desesperadamente tras ver un video? Añádelo al carrito, pero no cierres la compra. Espera 48 horas. En el 90% de los casos, la dopamina bajará y te darás cuenta de que era un impulso, no una necesidad.

2. Haz una «limpieza de feed»

Si seguir a ciertas cuentas solo te genera ansiedad por gastar o sentimiento de insuficiencia, dale al botón de unfollow. Tu salud mental y tu cuenta bancaria te lo van a agradecer. Una buena idea también es seguir a cuentas que hablen de ahorro o crecimiento personal real.

3. Define tu «Vida Rica» (y no la de los demás)

Debemos quedarnos con la idea de que el ahorro no es privación, es priorización. Si para ti lo más importante es viajar, es conveniente que ahorres en ropa y tecnología. Si tienes claro en qué quieres gastar, te dejará de importar en qué gastan los demás.

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