Hacia una Europa más sostenible, independiente y digital

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Estefanía Lorente Aguilera
Integrante del equipo de trabajo del Instituto Econospérides y colaboradora del Proyecto Edufinet

La Comisión Europea presentó el pasado mes de octubre del año 2025 su programa de trabajo para el ejercicio 2026, el cual integra diversas medidas para impulsar una Europa más soberana e independiente en un contexto internacional inestable.

El programa de trabajo, titulado “El momento de la independencia de Europa”, determina las principales acciones a abordar para hacer frente a los retos actuales y futuros derivados de los desafíos que presenta la seguridad y democracia, las tensiones geopolíticas y los conflictos, así como los riesgos económicos y climáticos.

Como señalaba el informe Draghi[1], el éxito de la UE dependerá de un enfoque claro y común que permita hacer frente a sus principales retos: innovación, descarbonización, seguridad económica y mantenimiento del modelo social europeo, con el objetivo de impulsar el crecimiento de Europa y mantener su integridad económica.

Como prioridades del citado plan destacan la simplificación, la reducción de cargas y la competitividad con el propósito de reducir la burocracia para la sociedad, simplificar la legislación de la UE, disminuir costes y apoyar a los Estados miembros en la aplicación de las políticas de la UE y las medidas necesarias para garantizar su cumplimiento.

Para su ejecución la Comisión establece seis ejes principales de actuación:

  • Prosperidad y competitividad sostenibles. Impulso al empleo europeo y a la industria en sectores estratégicos a través del nuevo Reglamento de Aceleración de la Industria. En este contexto, se creará un Centro de Materias Primas Fundamentales y el Reglamento de Economía Circular con el propósito de fortalecer el suministro de materias primas. También se persigue optimizar el mercado único mediante la promulgación de un Reglamento Europeo de Innovación y el establecimiento de una “quinta libertad” orientada al conocimiento y la innovación.
  • Defensa y seguridad. Dentro del plan “Preparación 2030” se busca reforzar las capacidades de defensa de la UE y fomentar la cooperación estratégica. A ello se une el refuerzo por proteger las fronteras y mejorar la cooperación en seguridad interior y migración, concretamente, mediante la puesta en marcha del Pacto sobre Migración y Asilo.
  • Modelo social e innovación. Con el objetivo de solventar los problemas diarios de las familias europeas, poniendo el foco en la pobreza y la crisis de la vivienda, se proponen medidas referentes al coste de vida y la asequibilidad—en energía, vivienda y empleo—, así como un Reglamento de Empleo de Calidad y un paquete de movilidad laboral justa para corregir las deficiencias estructurales del mercado laboral.
  • Calidad de vida y medio ambiente. Por un lado, en apoyo a los agricultores europeos se impulsará una estrategia ganadera y se revisarán las prácticas de competencia desleal. Por otro lado, para reforzar la lucha contra el cambio climático se pondrá en marcha un plan europeo de adaptación al cambio climático y un Reglamento de los Océanos.
  • Democracia y Estado de Derecho. Sus principales líneas de actuación se enfocan en la lucha contra el extremismo y la desinformación, la protección del consumidor y la lucha contra el fraude. Por su parte, priorizarán cuestiones relacionadas con la igualdad de género, los derechos de las personas con discapacidad y la juventud, en concreto, con los menores y medios sociales.
  • Acción exterior. Se reforzarán los vínculos a escala mundial y se continuará con el respaldo a Ucrania y Moldavia. Seguirá el refuerzo a la ayuda humanitaria para hacer frente a las crisis; y, finalmente, se ejecutará el Pacto por el Mediterráneo junto con la presentación de la estrategia para Oriente Próximo.

Dichas ambiciones políticas requieren recursos adecuados, estimando una movilización de cerca de 2 billones de euros. Por ello, la Comisión solicitó al Parlamento Europeo y al Consejo celeridad en el alcance del acuerdo enmarcado en el marco financiero plurianual (MFP) y un adecuado progreso en las actuaciones legislativas para dar cumplimiento a las prioridades comunes.

Centrando el foco en la sostenibilidad, se hace patente la prioridad que se le otorga a la misma como un motor clave para la estabilidad y competitividad de la UE. Este hecho se manifiesta mediante la apuesta por la transición ecológica a través de los ya citados planes europeos de adaptación al cambio climático, Reglamento de Economía Circular y simplificación de la normativa para facilitar la implementación de los objetivos de sostenibilidad mediante la revisión de las leyes y reducción de las cargas administrativas para las empresas.

El Plan de Trabajo refleja un importante camino hacia una Europa más sostenible mediante el establecimiento de políticas que impulsan la sostenibilidad en todos sus niveles permitiendo hacer frente a los principales desafíos ambientales y económicos. La UE busca mejorar su competitividad a la par que garantizar un futuro más resiliente y justo para sus ciudadanos.

En palabras de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, “la independencia de Europa dependerá de su capacidad para defender sus valores, su democracia y su libertad en un mundo en transformación”.


[1] Informe encomendado a Mario Draghi por parte de la Comisión Europea y oficialmente conocido como “El futuro de la competitividad europea”. El mismo fue presentado en septiembre del año 2024 con el propósito de establecer un plan de futuro y una hoja de ruta sobre la economía y competitividad europea, dando a conocer las posibles estrategias para su reactivación e identificando los principales desafíos a los que se enfrenta la industria y empresas europeas.

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