El creciente interés que existe en la actualidad por hacer frente a los graves problemas medioambientales (como es el cambio climático) y sociales (tales como el incremento de la exigencia de los grupos de interés o la lucha contra la pobreza) está provocando que la sostenibilidad se configure como uno de los mayores retos de las organizaciones.
En este contexto, las empresas, como motor de la economía con un relevante papel en la transición hacia un futuro sostenible, deben alcanzar un equilibrio para satisfacer las inquietudes económicas, sociales y ambientales de la sociedad. Las organizaciones precisan integrar la sostenibilidad tanto en su estrategia como en sus procesos internos. Para ello, la concienciación acerca del importante papel que juega la sostenibilidad es esencial para un adecuado crecimiento empresarial. Así, aquellas empresas que apuestan por la sostenibilidad, muestran a la sociedad una mayor credibilidad y competitividad.
Lo anterior determina que el emprendimiento se conciba como un eje fundamental para el desarrollo sostenible. En concreto, las startups[1], por su elevado nivel de innovación y escalabilidad, se configuran como entidades claves para dar impulso a negocios desde una perspectiva holística, esto es, en términos tanto económicos, sociales como medioambientales, mediante la implementación de prácticas sostenibles.
De esta forma, el emprendimiento sostenible se entiende como un modelo de negocio que atiende a los tres pilares esenciales de la sostenibilidad definidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), estos son: crecimiento económico, inclusión social y protección del medioambiente. Se trata de una modalidad de emprendimiento que no sólo busca rentabilidad económica, sino que va más allá, implica gestionar los recursos de manera ética, inclusiva y resiliente, priorizando el impacto a largo plazo sobre el beneficio inmediato. Se trata de un enfoque que incorpora los criterios ambientales, sociales y de buena gobernanza (más conocidos como criterios ASG) en las decisiones corporativas. De esta forma, integrar el compromiso con la sostenibilidad en la estrategia empresarial permitirá obtener beneficios económicos al mismo tiempo que generar un impacto positivo en el ambiente y en la sociedad.
Ahora bien, para alcanzar ese emprendimiento sostenible, la Responsabilidad Social Corporativa (en adelante, RSC), definida como el compromiso de las empresas de contribuir al desarrollo sostenible, se configura como un elemento fundamental para planificar y asegurar que la estrategia sostenible se encuentre alineada con la misión de la startup. Al respecto, incorporar la sostenibilidad desde los inicios del negocio es esencial para el éxito empresarial ya que permite el establecimiento de alianzas, el desarrollo de ventajas competitivas y una apropiada reputación empresarial frente a sus stakeholders.
Adicionalmente, para lograr dicho propósito, los Objetivos del Desarrollo Sostenible (en adelante, ODS)[2] de la Agenda 2030 adquieren un importante protagonismo debido a que se configuran como una herramienta facilitadora y precursora de la sostenibilidad en las startups, al representar un conjunto universal de objetivos que permiten desarrollar una visión general del impulso sostenible mediante el equilibrio entre crecimiento económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.
Por tanto, de conformidad con lo anterior, el medio que permite la inclusión de los citados ODS en la estrategia de las startups es la RSC, al ser la forma en la que las empresas planifican y actúan en favor de la sostenibilidad.
De acuerdo con ello, resulta de interés mencionar algunas actuaciones que promueven la implantación de la RSC y, por ende, de una estructura corporativa sostenible:
- Gestión de recursos de forma transparente y responsable.
- Búsqueda de un equilibrio entre la rentabilidad y el propósito del negocio, priorizando inversiones que generen valor social y ambiental.
- Fortalecimiento las relaciones de confianza con sus principales grupos de interés fomentando la colaboración y participación.
- Integración de la sostenibilidad en las estrategias comerciales mediante su incorporación a la toma de decisiones y a la planificación estratégica en todos los niveles del negocio.
- Fomento del compromiso y conciencia en el negocio sobre la importancia de integrar la sostenibilidad en la estrategia empresarial.
- Impulso a la cultura de aprendizaje continuo en materias como las finanzas, economía, tecnologías, sostenibilidad, etc., que permita adquirir los conocimientos necesarios para lograr independencia, responsabilidad y dominio del negocio.
- Reducción de riesgos sistémicos, como los derivados del cambio climático.
Todo ello permitirá una adaptación a las necesidades y requisitos actuales impulsando modelos productivos más justos y sostenibles, además de adquirir potenciales ventajas competitivas.
Finalmente, resulta conveniente citar algunos de los beneficios más destacados en términos sociales, ambientales y económicos derivados de la apuesta por un emprendimiento sostenible:
- Beneficios sociales. El emprendimiento sostenible crea impacto positivo en la sociedad mediante la creación de empleo, resolución de desafíos sociales y apoyo a causas benéficas y a organizaciones sin ánimo de lucro.
- Beneficios medioambientales. Determinadas startups buscan integrar en sus modelos de negocios el diseño de productos y servicios que utilicen materiales reciclables o biodegradables, e incluso, promueven la reutilización y/o el reciclaje de los mismos. Con ello, los emprendedores apuestan por un enfoque de economía circular en sus negocios, reduciendo al mínimo la cantidad de residuos a la vez que se maximizan los recursos utilizados.
- Beneficios económicos. El emprendimiento sostenible fomenta la innovación y la competencia en el mercado al ser más eficientes y rentables a largo plazo. Esto permite obtener una ventaja competitiva a la vez que motiva a otras empresas a ser responsables en el ámbito social y medio ambiental creando, de esta forma, un equilibrio en el mercado.
En conclusión, la necesidad de atender de forma efectiva a los requerimientos de la sociedad actual en términos ambientales, sociales y económicos, hacen que apostar por un emprendimiento de “alto impacto”-esto es, que genere un crecimiento económico significativo y sostenible, con innovaciones disruptivas y cambios sustanciales en el mercado- favorezca el crecimiento del negocio a largo plazo, a través de un impacto económico y social, que permita obtener un lugar destacado en el mercado.
[1] Según la Real Academia Española, “empresa de reciente creación con grandes posibilidades de crecimiento que se dedica a la comercialización de productos o servicios mediante el uso de tecnologías de información y de comunicación”
[2] Acceder a https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/ para conocer los 17 ODS definidos por la ONU.































































