Gastos hormiga, gastos vampiro… ¿en qué se nos va el dinero?

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María del Mar Molina Parra
Miembro del equipo de trabajo del Proyecto Edufinet

Las incertidumbre que sobrevuela la economía mundial y su reflejo en las economías personales, en forma de inflación, aumento de tipos de interés – y su correspondiente reflejo en el EURIBOR (si no sabes lo que es míralo aquí)- o alteraciones en los mercados, ha hecho que el llamado presupuesto familiar se haya convertido en un pilar básico.

Cada vez más los expertos avisan de la importancia de tener organizadas nuestras finanzas y conocer, sobre todo, en qué gastamos el dinero. Llegados a este punto es cuando aparecen en nuestro vocabulario conceptos como: gastos hormiga, gastos fantasma, gastos vampiro, o la expresión “carrera de ratas”.

En este artículo queremos aclarar algunos de estos conceptos.

¿Qué son los gastos hormiga?

Son pequeños gastos en los que no reparamos dado su escaso importe: un café, una bolsa de pipas o un refresco.

Si estos pequeños gastos los realizamos con relativa frecuencia, nos encontramos con grandes gatos. Por ejemplo, salir a desayunar fuera de la oficina a un precio de 3€, supone 15€ a la semana, 60€ al mes y 720€ al año.

El problema de los gastos hormiga es que los realizamos casi sin pensar, y por lo tanto no creemos que pueda afectar a nuestra economía en general.

¿Qué son los gastos vampiro?

Son los “hermanos mayores” de los anteriores, los hormiga. ¿Qué encontramos en esta categoría? Pues aquellos derivados del mal uso de electrodomésticos, como tener enchufado y en standby aparatos que no utilizamos; problemas con los suministros, como goteras no detectadas; o, uno muy común, las plataformas de streaming.

¿Qué son los gastos fantasma?

Algunos expertos los consideran los más peligrosos, ya que se trata de las compras que, en muchos casos, olvidas que has realizado.

Aquí podemos encontrar, por ejemplo, la suscripción de una aplicación del móvil, un seguro que no tenías controlado, o las compras impulsivas que realizamos más por un deseo emocional que por necesidad real.

¿Qué significa la expresión “carrera de ratas”?

Es quizás el caso más extremo de descontrol presupuestario: ya que se gasta todo el dinero que se gana, entrando en el círculo vicioso, y sin fin, de que cuanto más se gana, más se gasta.

Salir de esta rueda suele ser complicado y conlleva un gran gasto personal y emocional, pudiendo tener graves consecuencias en la salud mental del que lo sufre.

¿Cómo podemos evitar estos gastos?

Lo primero que debemos hacer es revisar nuestras finanzas: saber cuánto ganamos y en qué nos gastamos el dinero. En definitiva, hacer un presupuesto (aquí te contamos todo lo que tienes que saber sobre un presupuesto familiar).

Planificar las compras es otra de las pautas que debemos seguir. Listar lo que realmente necesitamos y evitar los caprichos. Esta pauta debe ir acompañada de un trabajo de gestión de emociones que evite las compras compulsivas. Algunos expertos incluso recomiendan un periodo de reflexión de 48h antes de realizar alguna compra para valorar si realmente necesitamos o no el producto que vamos a adquirir.

También determinar un importe máximo a gastar en ciertas partidas (ropa, ocio, transporte, etc.) ayudará a reducir los gastos.

Buscar sustitutos más baratos o gratuitos. Por ejemplo, en lugar de ir a la cafetería varias veces al día a tomar café, podemos hacerlo en la oficina; o en lugar de comprar botellas de agua, usar una reutilizable y beber agua del grifo.

¿Cómo podemos mejorar nuestro ahorro?

Solo el hecho de realizar una planificación de gastos como se comentaba antes, ya nos permitirá tener una mejor visión de nuestra situación financiera. Destinar alguno de los gastos innecesarios al ahorro, nos permitirá mejorarla y crear un colchón de emergencias (además de la ganancia de evitar gastos innecesarios).

Si quieres un ejemplo de cómo ahorrar 1.300€ en un año, puedes verlo aquí.

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