Cuenta europea de inversión

Ilustración sobre la cuenta europea de inversión y la movilización del ahorro
Imagen de María del Mar Molina Parra
María del Mar Molina Parra
Miembro del equipo de trabajo del Proyecto Edufinet

La crisis económica de 2008 marcó un antes y un después en la forma de pensar y actuar de las entidades financieras, pero, sobre todo, fue un punto de inflexión para las entidades supervisoras, principalmente las europeas.

La protección del cliente no fue el único frente en el que se puso el foco, sino también la concienciación sobre la necesidad del ahorro.

Hasta ahora, el ahorro europeo se encuentra, en muchos casos, en depósitos a la vista o a plazo, alcanzándose una cifra estimada de 10 billones de euros en productos sencillos y de baja rentabilidad. La mayoría de ellos no superan la inflación, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo. Esta es la cifra que las autoridades europeas quieren comenzar a “movilizar”.

Así, uno de los principales frentes abiertos y objetos de concienciación es el ahorro de cara a la jubilación, ya sea en planes de pensiones, aunque estos tengan algunas restricciones (puedes verlo aquí), o en cualquier otro producto diseñado a tal efecto, pero con menos condicionantes, como pueden ser los PIAS o los seguros de ahorro.

El segundo frente es que el capital se destine a fomentar el crecimiento a través de inversiones en empresas, ya sean nacionales o europeas. De ahí que cada vez se ideen productos para derivar el capital que, además, tengan beneficios fiscales para impulsarlos y hacerlos atractivos a los posibles inversores. Así nace la nueva cuenta europea de inversión que acaba de ser aprobada en España con el nombre de “Cuenta de Ahorro e Inversión Financia Europa”.

¿Qué es esta cuenta?

Se trata de una nueva propuesta impulsada por siete países europeos (España, Francia, Alemania, Países Bajos, Portugal, Luxemburgo y Estonia), basada en un producto ya existente en Suecia y que busca movilizar el ahorro europeo.

¿Qué activos pueden componerla? ¿En qué proporción?

Como mínimo, el 70 % del capital invertido ha de estar en acciones, fondos de inversión y renta fija de emisores del Espacio Económico Europeo.

¿De dónde proviene el capital? ¿Tiene algún importe máximo?

El importe máximo que se puede aportar es de 150.000 euros, con un horizonte temporal mínimo de cinco años para obtener el beneficio fiscal.

El capital invertido ha de ser “nuevo”. Es decir, no se pueden traspasar a esta cuenta activos que ya estén contratados o suscritos.

El inversor tan solo puede tener una cuenta de este tipo.

¿Qué fiscalidad tiene?

Esta es la gran baza con la que cuenta este producto.

La fiscalidad se aplicará sobre las plusvalías —no sobre el patrimonio, como es el caso de la cuenta sueca—: los primeros 10.000 euros están exentos y toda cantidad que supere esta barrera tiene una bonificación del 20 %.

Por ejemplo, si tenemos una ganancia de 5.000 euros, no pagaríamos nada, frente a los 950 euros que tributaríamos en una inversión fuera de la cuenta, ya que la tributación para menos de 6.000 euros es del 19 %.

En el caso de que la plusvalía generada fuera de 12.000 euros:

  • Por los primeros 10.000 euros no pagaríamos nada.
  • De los 2.000 euros restantes, el 20 % estaría exento (400 euros) y tendríamos que pagar el 19 % de 1.600 euros.

Por tanto, por esta ganancia de 12.000 euros pagaríamos 304 euros, frente a los 2.400 que corresponderían en la tributación normal.

Es muy importante tener en cuenta que la inversión ha de mantenerse durante un mínimo de cinco años para poder acogerse a esta rebaja fiscal.

¿Cómo funciona?

Esta cuenta realmente serían dos, a las que se añade la cuenta habitual del cliente —libreta o cuenta corriente—. Por tanto, tendríamos:

  • La cuenta corriente o libreta habitual del cliente, que sería la cuenta vinculada.
  • La cuenta operativa, que sería la cuenta “puente”, con un máximo de 1.500 euros. A ella se traspasaría el dinero desde la cuenta vinculada para realizar las inversiones; se abonaría el capital en caso de deshacer una inversión o durante el tránsito entre inversiones, y se cargarían los posibles gastos de gestión.

En resumen, se trata de un producto que puede ser muy atractivo para los pequeños inversores, sobre todo a nivel fiscal, pero que, por otro lado, conlleva disponer de ciertos conocimientos financieros, ya que los productos en los que se invierte no son tan simples como un plazo fijo.

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