Un intermediario financiero que no pueda cubrir adecuadamente los costes de su actividad crediticia se verá abocado a la desaparición.

La percepción de un tipo de interés por el uso del dinero ha sido un tema muy controvertido a lo largo de la historia del pensamiento económico, con grandes influencias procedentes de la filosofía y la religión. Son numerosos los interrogantes que rodean a ese guarismo que, aparentemente dotado de poderes mágicos, gobierna los destinos económicos del mundo moderno. Sería bastante pretensioso tratar, no ya de dar respuesta, sino simplemente de inventariar todas las cuestiones que pueden plantearse al respecto. Aquí, únicamente con la intención de inducir una posible reflexión, se traen a colación algunas de ellas, sin pretender zanjar ningún debate.

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