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Principalmente, los aspectos a considerar en la contratación de un producto de ahorro son los siguientes:

  • Naturaleza jurídica del producto, en la medida en que la misma determina la función que éste cumple así como sus características diferenciadoras. Ej.: si nos encontramos ante un producto de renta fija o de renta variable.
  • Características económico-financieras del producto: las principales son:
    • Rentabilidad: rendimientos obtenidos del producto tanto durante la vida del mismo como a través de su posible venta.
    • Riesgo: circunstancias adversas que pueden afectar a los rendimientos esperados por el inversor o a la recuperación de su capital. Ej.: riesgo de tipos de interés, riesgo de tipo de cambio, etc.
    • Liquidez: posibilidad de que el inversor disponga de los fondos invertidos en cualquier momento sin tener que incurrir en costes significativos.
      La relación entre estas variables, como norma general, puede esquematizarse de la siguiente forma:

 

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  • Impacto inicial de la contratación del producto: comisiones y otros gastos asociados al producto y que se originan en el momento de su contratación.
  • Flujos asociados a la vida del producto. Ej.: comisiones durante la vida del producto, rendimientos esperados, etc.
  • Fiscalidad asociada al producto, tanto en el momento de la contratación como durante la vida del mismo (ej.: por la percepción de rendimientos) y, finalmente, al vencimiento o a la liquidación de la operación (momento en que se recupera la inversión).

Esquema del ciclo de un producto de ahorro:

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