El mercado de renta variable puede representarse como un punto de encuentro entre los ahorradores y las empresas, donde los primeros financian a las compañías mediante la compra de sus acciones en dicho mercado, convirtiéndose en accionistas de la sociedad. Este mercado funciona a través de las bolsas de valores, y se encuentra supervisado en España por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Las acciones representan para los inversores un instrumento financiero al que poder destinar ahorro con la esperanza de obtener una rentabilidad «variable» ligada al éxito de la compañía y, por ello, con una incertidumbre sobre su resultado, con el riesgo de no obtener rentabilidad e incluso de perder el capital invertido.