Existen múltiples modalidades de planes de pensiones, si bien entre las mismas destacan las siguientes:

  • En función de los criterios de inversión: se distinguen principalmente los planes de pensiones de renta fija (a corto o a largo plazo), de renta variable o mixtos (inversión tanto en renta fija como en renta variable).
  • En función del promotor del plan y los partícipes del mismo: se distinguen tres modalidades:

1. Plan de pensiones individual: el promotor es una entidad financiera y los partícipes, sus clientes.

2. Plan de pensiones asociado: el promotor es una asociación o sindicato y los partícipes, sus miembros. 

3. Plan de pensiones de empleo: el promotor es el empleador y los partícipes, sus empleados.

 

  

    • En función de la determinación de la cuantía de las aportaciones: se distinguen tres modalidades:

      1. Plan de pensiones de aportación definida: aquél en el que la cuantía de las aportaciones a realizar por el partícipe (y, en su caso, por el promotor) se encuentra previamente definida. Las prestaciones, por su parte, se cuantificarán en el momento en que tenga lugar la contingencia, en función de la capitalización de las aportaciones.
      2. Plan de pensiones de prestación definida: aquél donde se fija la prestación a recibir por el partícipe (o beneficiario), mientras que las aportaciones concretas a realizar varían anualmente en función de cálculos actuariales.
      3. Plan de pensiones mixto: supone una combinación de las anteriores modalidades.

Los planes de pensiones individuales sólo pueden ser de aportación definida.