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Los derivados financieros son productos complejos, en la medida en que se trata de instrumentos negociables en mercados específicos que toman como base un activo financiero concreto (activo subyacente).

Los principales derivados financieros son las opciones (contratos por los que una de las partes otorga a la otra el derecho a comprar o vender un determinado activo en las condiciones convenidas) y los futuros (contratos donde ambas partes se comprometen a la compraventa del activo subyacente en los términos pactados), que en España se negocian principalmente en el MEFF (Mercado Oficial Español de Futuros y Opciones).