Existen múltiples leyes financieras, si bien principalmente pueden clasificarse como sigue:

  • Leyes de capitalización: tienen como objetivo desplazar un capital de fecha actual a un momento posterior en el tiempo. Ej.: para calcular la rentabilidad de un depósito que un ahorrador tiene previsto contratar.
    Las leyes de capitalización, en función de cómo se calculen los intereses, pueden clasificarse como:
    • De interés simple: los intereses generados no se reinvierten junto con el capital, de forma que su cuantía será siempre la misma.
    • De interés compuesto: supone que los intereses recibidos se reinvierten junto con el capital, generando nuevos intereses.
  • Leyes de descuento: tienen como objetivo desplazar un capital, que se va a recibir en el futuro, al presente. Ej.: descuento de una letra de cambio.
    Al igual que en el supuesto anterior, también podemos diferenciar dos categorías principales en función de cómo se calcule el descuento:
    • De descuento simple (comercial): la cuantía del descuento será siempre la misma.
    • De descuento compuesto: los intereses, a medida que se generan, se van restando del capital inicial, generando nuevos intereses sobre el nuevo importe total del capital.