• Como punto de partida, es conveniente saber distinguir los diferentes tipos de necesidades que, en el ámbito financiero, puede tener una persona.
  • El siguiente paso es identificar a qué entidades puede acudirse para atender las diferentes necesidades.
  • A continuación, puede ya abordarse la elección de un producto concreto, distinguiendo si se trata de una operación con o sin dimensión temporal, es decir, si se prolonga o no en el tiempo.
  • La elección de un producto de ahorro presenta una serie de particularidades que conviene tener en cuenta, y lo mismo ocurre cuando se trata de elegir una operación de crédito.

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