Antes de adentrarnos en el detalle de los productos financieros concretos que puede contratar una persona, es conveniente hacerse una idea global de la forma en que ésta debe enfocar su toma de decisiones, con objeto de controlar y prever todas las implicaciones presentes y futuras, y de acotar las cuestiones fundamentales que deben tenerse presentes en dicha toma de decisiones.

Consiguientemente, en una primera fase, lo prioritario no es tanto el conocimiento preciso de los productos y operaciones, sino poner de relieve, a grandes rasgos, el planteamiento general que debe adoptar un ciudadano antes de concertar una operación financiera.

Una persona que tenga en mente ese esquema global estará en mejores condiciones de estudiar los productos y servicios concretos que puede contratar y de elegir el que mejor se adapta a sus necesidades.