La principal diferencia entre el dinero electrónico y las monedas virtuales radica en que, en el primero, los fondos que se entregan a la entidad de dinero electrónico para su emisión tienen su origen en billetes o monedas emitidos por un banco central (euros, dólares, libras, etcétera), por lo que el dinero electrónico se denomina en una divisa específica. En cambio, aunque la moneda virtual puede traer origen de “dinero de banco central”, en ningún caso se va a denominar tomando como referencia una divisa. 

Además, el dinero electrónico siempre se podrá convertir, en último término, en billetes o monedas, sin que esta conversión quede garantizada en el ámbito de las monedas virtuales, lo que añade riesgo a su empleo por parte de los usuarios.