La negociación a través de un mercado organizado, esto es, supervisado, regulado y con unas reglas del juego claras, proporciona una serie de ventajas a los inversores:

  • Evitar el riesgo de contrapartida, esto es, la posibilidad de que una de las partes no pueda hacer frente a sus obligaciones al ejecutarse la operación.
  • Adecuada y permanente valoración de la compañía. Dado que el mercado funciona de forma continua, la valoración de las compañías se produce en tiempo real, y va ajustándose a las características y circunstancias del mercado de forma inmediata. Por tanto, la determinación del precio de compra o de venta de acciones resulta muy sencilla.
  • Transparencia de la información. En el mercado de valores, su órgano supervisor, la CNMV, impone la obligación a las sociedades cotizadas de informar a los inversores de todo hecho que pueda afectar al precio de la acción.