La política de distribución de los beneficios tiene, pues, una importancia fundamental:

  • Hay empresas con grandes beneficios que deciden no repartir dividendos y destinar esos recursos a los proyectos de inversión de la compañía.
  • Por el contrario, otras sociedades siguen una política de remuneración alta a sus accionistas, ya que sus necesidades de inversión pueden atenderse con los recursos generados por su actividad.
  • Ello no implica que unas empresas sean peores que las otras, ya que lo que importa es su capacidad de generación de riqueza, que es, en suma, su capacidad de crear valor para el accionista.
  • Por ello, a la hora de invertir en una u otra compañía, un inversor no deberá fijarse tanto en los dividendos repartidos, sino en el potencial de crecimiento de beneficios que la empresa tenga.