Es una operación contrapuesta a la ampliación de capital, por la que se minora el número de títulos en circulación o se rebaja el valor nominal de las acciones de una empresa. Si la compañía elige el primer método, comprará acciones propias para amortizarlas.

La reducción del capital ha de llevarse a cabo cuando las pérdidas de la entidad sean tan abultadas que hayan mermado su patrimonio por debajo de la mitad del capital social.

Ejemplo: La sociedad X, que tiene un capital social de 1.000 millones de euros, y unas reservas de 150 millones de euros, en el año N ha registrado unas pérdidas de 550 millones de euros. Durante el año N-1 también registró pérdidas por valor de 150 millones de euros. Como consecuencia de este hecho, la sociedad X se ve obligada a realizar una reducción de capital que le permita equilibrar su balance. De este modo, la sociedad X deberá reducir su capital social hasta los 450 millones de euros (1.000 + 150 – 550 – 150).