Si compramos acciones de compañías extranjeras que coticen en una divisa distinta al euro, deberemos ser conscientes de que, adicionalmente al riesgo de que el precio de las acciones de esta compañía pueda haber evolucionado a la baja, cuando se vendan dichas acciones, el tipo de cambio de la divisa de las acciones frente al euro también puede haber tenido un comportamiento negativo.