Son cantidades que se perciben procedentes de la titularidad de un activo financiero o no financiero. La mera titularidad del activo o su cesión a un tercero conlleva el derecho a percibir determinadas rentas.

Por otro lado, aunque normalmente la importancia de este tipo de ingresos en relación con los ingresos obtenidos por retribuciones salariales o pensiones es menor, es preciso tenerlos en cuenta para poder elaborar un presupuesto exhaustivo que comprenda todas las partidas de ingresos.

Ejemplo: Una familia invierte 5.000 euros en un depósito a plazo de fijo con un plazo de 1 año al 3% anual. Los ingresos que se derivan de este depósito (150 euros) deberán ser tenidos en cuenta en el presupuesto de esta familia.