Mediante el arbitraje sobre acciones los inversores pueden obtener beneficios derivados de las imperfecciones del mercado. Dichas imperfecciones pueden darse de múltiples formas, entre ellas, por las diferencias de precios de cotización de las acciones de una misma compañía en distintos mercados nacionales e internacionales o por las diferencias entre el precio de una acción y el existente para la compra de futuros sobre la misma.