No, ya que había que tener en cuenta que los dividendos ya habían soportado la tributación del Impuesto sobre Sociedades. Así, por ejemplo, si una sociedad obtienía un beneficio antes de impuestos de 100.000 euros, tributaba, con carácter general, un 30% en el Impuesto sobre Sociedades, con lo que el beneficio después de impuestos era: 100.000 – 30% x 100.000 = 100.000 – 30.000 = 70.000. Si, por ejemplo, decidía distribuir la mitad a los accionistas, éstos recibían un importe total de 35.000 euros. Aun en el supuesto de que no hubiese tributación en el IRPF, tales dividendos ya han soportado una carga impositiva de 15.000 euros. De no haber tributado por el Impuesto sobre Sociedades, habría llegado a los accionistas un importe total de 50.000 euros.