El fondo deberá satisfacer las reclamaciones de los clientes lo más pronto posible y, a más tardar, tres meses después de haber determinado la posición del inversor y su importe.

En el caso de que la sociedad gestora prevea que no puede hacer frente a las reclamaciones de los clientes, podrá solicitar una prórroga a la CNMV no superior a tres meses, que podrá ser concedida o denegada por dicho ente, en función de la exposición de los motivos que originen la solicitud de dicha prórroga.

Por último, una vez transcurrido el plazo de tres meses, o en su caso, el de la prórroga antes citada, los inversores dispondrán de un plazo adicional de tres meses para reclamar la indemnización de sus derechos a la sociedad gestora, aunque ya lo hubieran hecho con anterioridad.