Se trata de préstamos con la garantía de bienes, normalmente joyas o alhajas, que quedan depositados hasta el momento de su cancelación. El importe concedido estará en función de la tasación del bien. El plazo normalmente es de un año prorrogable, a cuyo término, si no se cancela o renueva, se procede a la subasta pública del bien pignorado. La diferencia o "sobrante" que resulta de la cancelación del préstamo y gastos de la subasta, queda a disposición del prestatario.