En el sistema financiero estadounidense, las hipotecas se clasifican en función de las garantías con las que cuentan o la calidad crediticia de las mismas. En el nivel más bajo de la clasificación se encuentran las denominadas “hipotecas subprime”, que son aquellas concedidas a clientes con un perfil de riesgo elevado, en las que confluyen varias características:

  • Los prestatarios cuentan con un historial crediticio escaso o inexistente o con incidentes de impagos anteriores.
  • Un LTV (Loan to Value –es la relación entre el importe del préstamo y el valor de tasación del inmueble-) elevado, superior al 85%.
  • Una baja capacidad de pago de los prestatarios, medida por el importe de la cuota a pagar sobre los ingresos periódicos documentados.
  • Inexistencia de avales o garantías adicionales a la propia garantía hipotecaria de la vivienda.
  • Concesión de préstamos basado en el sistema de “autocertificación” (Self-certification, en inglés), mediante el cual las entidades de crédito no comprueban la veracidad de los ingresos y demás cuestiones que declaran los solicitantes de los préstamos hipotecarios.