Según el artículo 400 del Código Civil, ningún copropietario estará obligado a permanecer en la comunidad. Cada uno de ellos podrá pedir en cualquier tiempo que se divida la cosa común, lo que obedece a la naturaleza transitoria e incidental de la copropiedad.

El artículo 404 establece que cuando la cosa fuere esencialmente indivisible, y los condueños no convinieren en que se adjudique a uno de ellos indemnizando a los demás, se venderá en subasta pública y se repartirá su precio.

El artículo 405 del Código Civil establece que la división de una cosa común no perjudicará a tercero, por lo que, tanto la hipoteca como el embargo anotado en el Registro de la Propiedad subsistirán.

Ya se adjudicara el bien a un comunero o a un tercero, lo coherente sería que de la cantidad satisfecha como contraprestación se descontara el valor de la hipoteca (o de la parte del crédito no amortizada) y del embargo, pues de lo contrario, para no verse privado de su propiedad, el adquirente podría quedar obligado a abonar por cuenta del anterior copropietario las cantidades garantizadas con el bien.