El EBITDA (“Earnings Before Interest, Tax, Depreciation and Amortization”) es un indicador que mide el margen bruto de explotación de la empresa antes de deducir los intereses, impuestos y amortizaciones.

La principal diferencia entre EBIT y EBITDA subyace en que el primero tiene en cuenta para su cálculo las amortizaciones, mientras que el segundo no.

Se considera que los intereses que paga una empresa dependen de su nivel de endeudamiento y de los tipos de interés vigentes. Por otro lado, las amortizaciones dependen del valor contable de las inversiones realizadas y de los criterios de amortización aplicados. Por último, los impuestos dependen de los intereses y de las amortizaciones y, por supuesto, de la normativa vigente, con lo cual también varían en función de criterios ajenos al negocio. Por tanto, el EBITDA, al eliminar esas “distorsiones”, permite una comparación más homogénea entre empresas en lo que se refiere a la actividad de explotación.

A continuación se muestra un esquema de una cuenta de resultados de una empresa y cómo calcular el EBITDA a partir de ella:

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Ejemplo: la sociedad PLM, S.A. presenta ante sus accionistas sus resultados correspondientes al ejercicio 2016:             

 

PLM, S.A. (datos en millones de euros)

  2015 2016 ∆ (2016-2015)
Ventas 150,0 160,0 6,7%
Gastos de fabricación (40,0) (45,0) -12,5%
Otros gastos (2,5) (2,0) +20,0%
Amortizaciones (21,5) (23,0) -7,0%
Provisiones (1,8) (2,3) -27,8%
Otros ingresos y gastos 0,6 0,5 -17,7%
Resultado de explotación 84,8 88,2 4,0%
Gastos e ingresos financieros (0,8) (0,8) 0%
Beneficio antes de impuestos (BAI) 84,0 87,4 4,0%
Impuesto de sociedades (IS) 24,7 25,9 4,9%
Beneficio neto 59,3 61,5 3,7%
       
EBITDA 106,3 111,2 4,6%