Hace referencia a la utilización de recursos ajenos en la financiación de una empresa. Se pueden utilizar diversas ratios para medir el nivel de apalancamiento, entre ellas:

Grado de apalancamiento = Recursos exigibles / Total pasivo más fondos propios

El apalancamiento puede tener un efecto:

  • Positivo: si la rentabilidad de los activos en los que la empresa invierte los fondos obtenidos es superior al coste de dichos fondos. Por ejemplo, una empresa solicita un préstamo bancario, a un tipo del 8% anual, e invierte esos fondos en un proyecto del que obtiene una rentabilidad del 10% anual.
  • Negativo: si la rentabilidad de los activos en los que la empresa invierte los fondos es inferior al coste de dichos fondos. Por ejemplo, una empresa solicita un préstamo bancario, a un tipo del 8% anual, e invierte los fondos en un proyecto del que obtiene una rentabilidad del 5% anual.

Ejemplo: la sociedad X presenta el siguiente balance de situación correspondiente al año 2016 (datos en millones de euros):

 

ACTIVO

PASIVO Y PATRIMONIO NETO

Activo no corriente

100

Patrimonio neto

60

Activo corriente

70

Pasivo no corriente

85

Pasivo corriente

25

TOTAL ACTIVO

170

TOTAL PASIVO Y PATRIMONIO NETO

170

 

El grado de apalancamiento financiero de esta empresa será el siguiente:

Grado de apalancamiento financiero = 110/170 = 64,71%.

Se sabe que tiene una deuda con bancos que asciende a 75 millones de euros (integrada en el pasivo) y por la que paga un tipo de interés medio del 7,5%.

Para conocer el efecto que tiene este grado de apalancamiento en las cuentas de la empresa, se debe comparar con una medida de rentabilidad de los recursos totales de la empresa, como el ROA. Suponiendo que el ROA ascendiera en este caso al 9%, el resultado sería positivo, concretamente de un 1,5%.