Uno es el de la adecuación al momento por el que atraviesa el ciclo económico. Con arreglo a este criterio, los indicadores económicos se pueden clasificar de la siguiente manera:

  • Indicador económico atrasado: Los indicadores atrasados son aquellos cuyo valor cambia después de que la situación económica haya registrado el giro que el indicador registrará más adelante. Por ejemplo, la tasa de desempleo es un indicador atrasado: se tiende a la creación de empleo meses después de que se haya producido una mejora en la situación económica.
  • Indicador económico adelantado: Los indicadores adelantados son aquellos cuyo valor cambia antes de que la situación económica lo haga. Por ejemplo, la demanda de financiación empresarial.
  • Indicador económico coincidente: Los indicadores coincidentes son aquellos cuyo valor cambia prácticamente a la vez que lo hace el ciclo económico. Por el ejemplo, el PIB o las ventas al por menor son considerados indicadores coincidentes. Los indicadores coincidentes son muy útiles para identificar los posibles picos y valles dentro del ciclo económico.

Los indicadores también se pueden clasificar según la dirección del indicador respecto a la dirección del ciclo económico global. Así, podemos tener:

  • Indicadores procíclicos: Se mueven en el mismo sentido que la economía. Crecen cuando la situación económica es buena y disminuyen cuando la situación económica es mala. Por ejemplo, el PIB es un indicador procíclico.
  • Indicadores contracíclicos: Se mueven en dirección opuesta a la dirección de la economía. Por ejemplo, la tasa de morosidad crece cuando la situación económica es mala.
  • Indicadores acíclicos: La dirección de estos indicadores no tiene correlación, o es muy pequeña, con la dirección del ciclo económico, pueden subir o bajar en cualquier momento del ciclo económico. Por ejemplo, la producción agraria.