El riesgo en los fondos de inversión se deriva fundamentalmente de las oscilaciones que se producen en el valor liquidativo por las variaciones en los valores de mercado de los activos financieros que componen la cartera del fondo. Un fondo tendrá mayor riesgo cuanto mayores sean esas oscilaciones (independientemente de que el fondo haya obtenido pérdidas o ganancias en un período determinado). Si la evolución de los mercados o de los activos en los que invierte no es la esperada, el fondo puede tener minusvalías.