Existen distintas medidas del riesgo de un fondo, aunque la más utilizada es la conocida como «volatilidad», que viene a ser el promedio anualizado de las variaciones diarias del valor liquidativo en un período determinado respecto al valor medio de dicho valor liquidativo en ese período. La volatilidad se expresa en tanto por ciento. Una mayor volatilidad implica un mayor riesgo, ya que indica la existencia de valores muy distantes (por arriba o por abajo) del valor medio del fondo.

A título de ejemplo, un fondo monetario suele tener una volatilidad anual inferior al 1%, mientras que un fondo de renta variable nacional puede tener una volatilidad próxima al 20%, o incluso superior.

Uno de los indicadores más conocidos de volatilidad es la Beta, que indica la sensibilidad de un fondo respecto a los movimientos del mercado, conforme sigue:

  • Beta = 1: el fondo se mueve en la misma magnitud y dirección que el mercado.
  • Beta > 1: el fondo es más volátil que el mercado.
  • Beta < 1: el fondo es menos volátil que el mercado.