Mediante el anticipo sobre créditos comerciales, la entidad financiera adelanta al empresario los importes que a éste le adeudan sus clientes, realizando igualmente las gestiones de cobro de los correspondientes recibos al vencimiento. Se trata, por tanto, de una figura muy similar al descuento comercial, si bien la operativa se modifica tanto en el aspecto funcional como en el hecho de que el anticipo de créditos, a diferencia del descuento comercial, no necesariamente implica la cesión de la propiedad de los créditos.

Para que el anticipo sobre créditos resulte operativo se hace necesaria la existencia de un soporte informático que lo respalde, ya que no existen documentos físicos (en papel), sino telemáticos. Con ello se evita el pago de timbres (impuestos), a diferencia de lo que ocurre en el descuento comercial.

En cuanto a los costes derivados del anticipo de créditos, junto con los gastos notariales que en su caso puedan devengarse por la intervención de la póliza surgen básicamente los siguientes:

  • Relativos a la gestión del recibo: comisión por efecto en gestión y comisión por devolución de efectos.
  • Relativos a la gestión del crédito:
    • Costes derivados de la formalización de la operación.
    • Intereses sobre el anticipo dispuesto.

No obstante lo anterior, para los empresarios suele ser más difícil obtener de una entidad financiera un anticipo sobre créditos que un descuento comercial, en la medida en que el anticipo es una figura que implica mayor riesgo, especialmente teniendo en cuenta que los documentos no son ejecutivos.