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La TAE (tasa anual equivalente) es un concepto que permite apreciar cuál es el coste  efectivo en tantos porcentuales que una persona que contrate una operación de préstamo ha de afrontar1.

Dicha tasa depende de:

La TAE permite comparaciones homogéneas del coste del crédito para el cliente en distintas operaciones.

No obstante, no hay que olvidar que hay una serie de gastos que ha de afrontar el prestatario que no se incluyen en el cálculo de la TAE:

En el caso de préstamos hipotecarios a tipo de interés variable, se deberá informar al prestatario de las posibles consecuencias que las variaciones en el tipo de interés tendrán sobre la TAE. Esto se hace a través de la Ficha Europea de Información Normalizada (FEIN), donde se puede encontrar una TAE adicional que refleja el riesgo de las variaciones en el tipo de interés antes comentadas.


1. En una primera etapa habría una tendencia a incluir en el cómputo de la TAE solamente aquellas partidas que agrontaba el prestatario y eran percibidas por el prestamista, pero más recientemente la normativa reguladora ha establecido la inclusión de todos los gastos (salvo algunas excepciones) en los que incurre el presatario, corresponda o no a la entidad financiera.