La TAE (tasa anual equivalente) es un concepto que permite apreciar cuál es el coste  o rendimiento efectivo en tantos porcentuales que una persona que contrate una operación de préstamo ha de afrontar (en su relación con el prestamista). No tiene en cuenta otros costes para el prestatario de los que no se beneficia la entidad financiera.

Dicha tasa depende de:

  • Tipo de interés nominal aplicable.
  • Número de veces que se liquidan los intereses en el año.
  • Comisiones y demás gastos que el prestatario esté obligado a pagar a la entidad financiera como contraprestación por el crédito recibido o los servicios inherentes al mismo.

La TAE permite comparaciones homogéneas del coste del crédito para el cliente en distintas operaciones.

No obstante, no hay que olvidar que hay una serie de gastos que ha de afrontar el prestatario que no se incluyen en el cálculo de la TAE:

  • Los gastos a abonar a terceros, en particular los corretajes y los gastos notariales.
  • Los gastos por seguros o garantías no obligatorios para la concesión del préstamo. No obstante, se incluirán en el cálculo de la TAE las primas de los seguros que tengan por objeto garantizar a la entidad el reembolso del crédito en caso de fallecimiento, invalidez o desempleo de la persona que haya recibido el préstamo, siempre que la entidad imponga dicho seguro como condición para conceder el crédito.

La TAE será sustituida por la expresión TAEVariable* en las operaciones que permitan modificaciones del tipo de interés y/o de las comisiones o gastos incluidos en la TAE.


 * TAEVariable: expresión del TAE para contratos que permitan modificaciones de tipo de interés y/o de las comisiones o gastos incluidos en el cálculo. Se calcula bajo el supuesto teórico de que el tipo de referencia permanece constante, durante la vida de la operación, en el último nivel conocido en el momento de celebración del contrato, por tanto, la TAE solo tendrá efectos informativos.