Ahora bien, para interpretar correctamente el concepto de TIR debe tenerse presente que se está computando un interés en los cálculos realizados. Por ejemplo, si un proyecto implica un gasto inicial de 100 € y unos ingresos futuros de 200 € dentro de dos años, la TIR hace que las dos cantidades sean equivalentes en el mismo momento del tiempo. Dicho de otra manera, un desembolso de 100 € con una rentabilidad igual a la TIR equivale a un capital de 200 € dentro de dos años.