Todos sabemos por experiencia que los precios de los bienes y servicios que adquirimos suelen ir aumentando con el paso del tiempo. También sabemos que, como consecuencia de la subida de precios, va disminuyendo el poder adquisitivo de nuestro dinero. Con la misma cantidad de dinero, por ejemplo, 100 euros, podemos comprar hoy menos cosas que hace un año.

A partir de la simple constatación anterior, es fácil comprender que, cuando hablamos de dinero (capital), cualquier cantidad que consideremos debe ir asociada a un determinado instante temporal (vencimiento), ya que una misma cantidad de dinero tendrá un valor diferente según el momento en que se perciba. Así, cuando hablemos de capital financiero (de dinero) nos referiremos a una pareja de números formada por un capital y su vencimiento (C, t).