A la hora de afrontar una negociación con las entidades financieras, se debe tener en cuenta una serie de principios, consejos o buenas prácticas, que pueden resultar recomendables y suelen ser recomendados por los expertos en estas cuestiones y que, fundamentalmente, son los siguientes:

  • Considerar a la entidad financiera como un proveedor de recursos y servicios básicos para el desarrollo de la actividad con el que, como cualquier otro, debe establecerse un marco claro de relaciones comerciales.
  • Buscar y encontrar el interlocutor adecuado en cada momento y para cada tipo de operación. Conviene conocer la estructura y el funcionamiento de la entidad financiera a la hora de catalogar a sus clientes y organizar las relaciones comerciales con sus clientes.
  • Negociar siempre en términos globales. Todos los servicios bancarios que el empresario vaya a necesitar se deben tratar en bloque y de manera conjunta, a fin de apreciar todas las implicaciones de la vinculación comercial efectiva. En este punto, una adecuada previsión de la operativa y volúmenes de financiación y servicios bancarios necesarios para la actividad empresarial se convierte en un aspecto esencial.
  • Atender a la situación del mercado y a las ofertas de la competencia, sin perder de vista la importancia de las relaciones a medio y largo plazo. En cualquier caso, puede ser oportuno evitar la dependencia financiera de una sola entidad.
  • Facilitar información de la evolución económico-financiera de la empresa a las entidades financieras.