Incluso en el caso de empresas con un ámbito de actuación local, el contexto actual de globalización de la actividad económica tiene repercusiones, acentuadas por la extensión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. La utilización de medios de pago adaptados al entorno de Internet se convierte en una necesidad universal. De manera independiente, las empresas que realizan operaciones de importación o exportación de bienes han de recurrir a las distintas alternativas ofrecidas por el sistema financiero para dar soporte a las operaciones de comercio exterior. Adicionalmente, existen distintos instrumentos como seguro de cambio, opciones, futuros, etc., que permiten cubrir los riesgos de cambio.

Abordar un proceso de internacionalización es un reto para la empresa que requiere una profunda reflexión sobre aspectos empresariales, de carácter interno y externo. El acceso a mercados internacionales con garantía debe basarse en un análisis de la situación general de la empresa y de la capacidad competitiva de sus productos en los mercados de destino. La internalización es un proceso que puede abarcar desde las simples exportaciones hasta la compleja deslocalización de la empresa, pasando por diferentes etapas de inversión y alianzas internacionales.

En una compraventa internacional, las partes acuerdan el medio de pago más adecuado, considerando cuestiones como el país, el tipo de mercancía, la confianza, los usos y costumbres del sector, la posición negociadora, etc. Sin embargo, existen una serie de elementos propios del comercio internacional que deben conocerse para valorar los riesgos y las oportunidades implícitas en cada operación, tales como:

  1. Riesgo de cambio: cuando una compraventa se factura o financia en una divisa distinta a la nacional, existe riesgo de cambio. Para proteger los márgenes comerciales y no quedar sometidas a las variaciones en el precio de las divisas que deben emplearse para realizar los pagos o los cobros, las empresas pueden acudir a instrumentos de cobertura.  
  2. Riesgo de impago: en una compraventa internacional o nacional, el agente vendedor que interviene en la operación se enfrenta a un riesgo de impago. En las operaciones de comercio exterior, este riesgo puede ser comercial, por insolvencia del cliente, o estatal, cuando el impago es causado por un riesgo del país del importador. Esta cuestión debe tenerse en cuenta si se opera con países en situación de inestabilidad cuyos problemas políticos o jurídicos pudieran impedir la transferencia de fondos. Una empresa, para evitar el riesgo de impago, puede:
    • Obtener información sobre el posible comprador extranjero a través de informes comerciales, listados de impagos, análisis de solvencia de entidades de seguro, etc.
    • Buscar el medio de pago adecuado, que presente mayores garantías de cobro, como el pago anticipado, el crédito documentario, confirmación del crédito documentario, avales internacionales, carta de crédito stand-by2, etc.
    • Contratar una póliza de seguro de crédito a la exportación para cubrir tanto el riesgo de impago como el riesgo-país.
  3. Riesgos jurídicos y resolución de conflictos: es fundamental cuidar la redacción del contrato y las condiciones generales del mismo, incluyendo las disposiciones propias sobre legislación aplicable, tribunales competentes en caso de conflicto o incumplimiento de alguna de las partes. Es aconsejable someterse a la legislación española o al arbitraje de la Corte Internacional de la Cámara de Comercio Internacional (CCI). Las distancias son un elemento a considerar en las compraventas internacionales. Las mercancías están sujetas a largos viajes y trasbordos. En consecuencia, el envío de un país a otro puede tener riesgo de pérdida, avería o deterioro. Estas situaciones imprevistas pueden enturbiar el clima de confianza entre las partes, hasta el punto de derivar en un pleito. Si, al redactar un contrato, el comprador y el vendedor se refieren específicamente a uno de los Incoterms (términos de comercio internacional que se incorporan como cláusulas en los contratos) de la CCI pueden estar seguros de que quedan definidas sus respectivas responsabilidades, eliminando cualquier posibilidad de malas interpretaciones y litigios.
  4. Otros riesgos: hay que considerar la falta de referencias previas sobre los proveedores o clientes, las barreras culturales e idiomáticas, las costumbres del país, la mercancía, los plazos de entrega, los embalajes y los controles previos, la documentación a presentar en aduanas, los certificados de calidad necesarios, etc. El transporte internacional implica que las mercancías recorren mayores distancias, requiere más trasbordos y conlleva más riesgos de daño o pérdida, así como la presencia de más operadores logísticos. En definitiva, para salvar estas barreras, las empresas deben contemplar la contratación de un seguro de transporte con las coberturas que se consideren adecuadas, un contrato de transporte bien formalizado, embarcar de acuerdo con las condiciones pactadas, solicitar certificados de inspección emitidos por peritos reconocidos, incluir en el contrato disposiciones específicas referentes a causas de fuerza mayor, solicitar informes comerciales sobre el nuevo proveedor o cliente, e incluso contratar los servicios de un transitario3.

2. Carta de crédito stand by: modalidad de crédito documentario, entendido no como medio de pago, sino como instrumento de garantía. En la carta de crédito stand by, al igual que en el crédito documentario existe respecto a la garantía un ordenante, un beneficiario y un banco emisor.
El banco emisor estará obligado a pagar al beneficiario contra entrega de la documentación señalada en la apertura del stand by, generalmente a través de una reclamación escrita del beneficiario. Los documentos comerciales se envían directamente por el vendedor al comprador, que puede retirar la mercancía en la aduana sin intervención de las entidades financieras.

3. Intermediario comercial (comisionista del vendedor) que se encarga de realizar todos los trámites aduaneros y administrativos, y contrata y negocia el transporte en nombre del exportador, para hacer llegar la mercancía al importador.